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BUDA MAITREYA Y LA ANTOLOGÍA DE MEDITACIÓN ADVAITA II: Realizar al Ser es poder conocer a Dios

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14/08/2022 23:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Segunda trilogía:“Gnosis Plena, eso es lo que Soy y mi naturaleza es Existencia, Conciencia y Bienaventuranza puras”

Extracto del libro:

 

¿Dónde estuvo el "Yo" antes de nacer, dónde estará luego de la muerte? Eso que uno Es está más allá de un cuerpo y un nombre, del espacio y del tiempo. Negar el cuerpo, la mente, los deseos, las emociones, es un proceso conceptual, se encuentra dentro del plano dual. La idea de "soy el cuerpo" está en la mente, el "Yo" es omniabarcante y trascendente, supramental, abarca el Todo y la Vacuidad. Toda idea de separación se encuentra en el ego, no existe en realidad, la Unidad es permanente y continua. No existe un individuo, un yo individual real, es la Conciencia Pura la que asume diversas formas, todo lo que existe son solamente sus fluctuaciones en el espacio-tiempo.

La mente es la fuente de toda ilusión, ella misma es un paquete de pensamientos, es la esencia del ego. Constantemente crea conceptos y así vivimos atrapados en medio de los mismos. Dios, karma, liberación, salvación, son todos preconceptos mentales, mera proyección de nuestros pensamientos. La salida de esta trampa interna es verificar que la mente deriva del pensamiento raíz "Yo", siendo la mente y el ego iguales, surgen porque hay un pensador. Si uno indaga qué es el ego, éste se desvanece automáticamente, aparece la Conciencia, el Testigo de la mente.

La mente no es nuestra última realidad, esto lo descubrimos al retirar la atención de todos los pensamientos y acontecer que somos conscientes de ser conscientes, introduciéndonos en la Conciencia Pura, un estado sin pensamiento y si se presentan estos son observados en forma neutral. Este es el estado natural de "Yo Soy", la fuente de toda manifestación. En el mahavakya o “gran dicho” «Yo soy Brahman» (Brihadaranyaka Upanishad 1. 4. 10) significa precisamente, “Yo Soy, Yo Soy”. Y el nombre de Dios que aparece revelado a Moisés en Éxodo (3. 14); «YO SOY EL QUE SOY» (EHYEH ASHER EHYEH). La autoconciencia "Yo Soy" es el estado donde se observan los pensamientos y que trasciende todo pensamiento, siendo diferente de pensar "Yo Soy".

El alma es atemporal y aespacial, incondicionada, es mayor que todo el universo; pero esta conciencia universal se ha identificado con un cuerpo individual, para deshacer esta ilusión basta comprender que uno es el Presenciador, que no es el cuerpo ni la mente, que el "Yo" es un reflejo del "Yo Soy", que es Dios.

Al deshacernos de la percepción de entidad individual ya no es necesaria liberación alguna, estamos más allá del nacimiento y de la muerte, nos hemos librado incluso del sentido de ser el hacedor. Pero esta comprensión no basta porque "Eso" está más allá de la mente. Para esto no se requiere método alguno para potenciar el estado de conciencia, dado que ya somos Espíritu en plenitud. La práctica sirve únicamente para deshacer lo que uno no es, pero se encuentra en el plano de la dualidad y no conduce a la realización del Yo eterno. No hay nada que buscar y nada que realizar, ya somos la Realidad eterna, sólo hay que comprenderlo, experienciarlo, lo único que debe hacerse es deshacer la ilusión de la apariencia de separación. Todo es No Dos, y todo lo demás, no es. La iluminación es un acto interno de comprensión, no es un esfuerzo, este a lo sumo lo más que puede lograr es tranquilizar a la mente.

Para ingresar en el estado de no dualidad el método universal es la meditación, pero el límite de la misma es liberar a la mente de los estratos inconscientes reprimidos y facilitar así la autoindagación. El medio más sencillo de meditación es sostener la concentración sobre un único objeto externo o interno, así mediante la atención sostenida la mente se libera de la corriente de pensamientos inquietos. Pueden presentarse facultades supersensorias durante la práctica, es un error dejarse tentar por ellas, dado que aumentan el ego, lo mejor es mostrarse indiferente ante ellas y luego desaparecerán. Todas las técnicas permiten disfrutar del estado libre de pensamientos, pero al dejar de practicar la mente retorna a su estado anterior, por lo que se aconseja complementar con la autoindagación acerca del propio "Yo".

Durante la meditación centrada en objetos, hay pensamiento sobre los mismos, cuando está centrada sobre el "Yo Soy" el pensamiento cesa, no hay sujeto ni objeto, dado que el sujeto se ha transformado en el objeto de sí mismo y se han indiferenciado, transformando la autobservación en impersonal. Es así como se desarrolla la Presenciación autoconsciente, en el estado sin experiencia, mediante una atención sin esfuerzo y sin tensión, sin  focalizarse en los pensamientos. No se trata de pensar "Yo soy Dios" sino de serlo. En la medida que surgen pensamientos, retornamos a centrarnos sobre "Yo Soy" y los mismos desaparecerán del foco consciente. Al separar el pensamiento "yo" individual de todo objeto posible, este se desvanece y queda el Sí mismo resplandeciente.

 

NOTA DEL AUTOR:La primera serie de “Meditación Advaita”contiene 1980 aforismos, y la segunda 1380, son 3360 en total. Escribirlos implicó una gran concentración. Debido a la dificultad para tratar un tema como la No Dualidad, algunos aparentemente se contradicen entre sí, por lo que hay que tener una visión global del conjunto.

 

1.3.- Conocerse a Sí mismo es hacer real el conocimiento profundo del propio Yo eterno, esto se adquiere siempre a través de la experiencia propia en forma directa e intransferible.

1.3.1. Afirmar "Yo soy lo Absoluto" no sirve de nada mientras subsista la conciencia individual y la autoidentificación mental con el ego; esta afirmación debe ser realizada en el propio Ser por lo Absoluto mismo con una total entrega al campo de la Realidad.

1.3.2. Para alcanzar el estado de unión con el Ser uno debe seguir las instrucciones dejadas por quienes lo han realizado, esta cadena de experimentos se llama Advaita.

1.3.3. Se toma como punto de partida el único dato auto evidente, que es el "Yo Soy", el sentido de la propia existencia consciente, esta certeza de Ser es todavía más poderosa que toda idea de Dios que hay en la mente.

1.3.4. "Yo Soy" es lo que hace posible toda experiencia, es esencia de Conciencia por la que hay percepción y existencia fenoménica; es lo que sin cambiar atestigua todo cambio.

1.3.5. "Yo Soy" es el experimentador de toda experiencia y la realidad de ambos es incuestionable para la mente, son su propia prueba; la experiencia puede ser falsa, pero siempre el hecho de la experiencia es real.

1.3.6. El Conocedor puede ser conocido por su acto de conocer, pero no puede ser conocido directamente, sólo es posible conocer de él lo que no es; de lo contrario se daría una regresión ad infinitum imaginando siempre un nuevo Conocedor del anterior y otro de éste último, repitiendo la progresión; por tanto el Conocedor es incognoscible y es simplemente el Conocedor.

1.3.7. El verdadero "Yo" no puede ser objetivado, es auto luminoso y auto evidente, fuente de toda conciencia; es lo que somos y siendo lo que somos así lo conocemos.

1.3.8. En contraposición el yo individual es un constructo de memoria y hábitos, percepciones, recuerdos e ideas; totalmente efímero, responde a un concepto mental debido a la tendencia a buscar unidad en la diversidad.

1.3.9. Todo lo que puede ser conocido y todos los atributos de lo conocido, no pertenecen al Conocedor, que siempre permanece incognoscible en su propia naturaleza.

1.3.10. El Yo eterno permanece siempre como el Testigo de todo cambio, no debe ser confundido con los atributos del yo individual, como la percepción, el pensamiento, la voluntad y el deseo; Él es la esencia supraobjetiva donde tiene lugar todo contenido de conciencia, sin formar parte de toda experiencia.

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1.3.11. El conocimiento es la única prueba del Conocedor, nadie puede conocer directamente al Conocedor, porque uno ya es este mismo Conocedor; siempre permanece como incognoscible, pero es siempre experimentable, es la Conciencia misma.

1.3.12. Todo lo que podemos hacer es deshacernos de nuestras falsas identificaciones debidas al falso yo, a todo lo que no somos y así permanecer en el verdadero Yo eterno, en estado de plena Conciencia Pura.

1.3.13. Al conocer todo lo que uno no es, en forma espontánea y sin hacer esfuerzo alguno, uno permanece en forma natural en lo que Es, en el "Yo Soy", en lo Absoluto, inmerso en la realidad.

1.3.14. Es en la cesación del devenir cuando se produce la realización del Ser, cuando se lo experimenta en Sí mismo y es en la continuidad del mismo devenir cuando esta iluminación da sus frutos.

1.3.15. Al estar consciente del Ser se vive sin mapas mentales, sin objetivos, sin nada qué hacer ni dónde ir, todo se da en forma espontánea y libre, se vive intensamente cada momento presente y la mente se encuentra totalmente permeable a lo desconocido.

1.3.16. La conciencia de Ser antecede todo conocimiento, toda experiencia, toda percepción; percibimos sólo lo que se presenta ante nuestra Conciencia, todo lo demás lo ignoramos.

1.3.17. El mundo como tal puede ser un hecho objetivo, pero no existe para el Yo hasta que la Conciencia no lo percibe.

1.3.18. Lo Absoluto es completo en Sí mismo, inmutable, eterno, siendo que somos el mismo Ser desde el principio no hay nada que encontrar y nada que alcanzar, ningún camino al final es necesario, más que la correcta comprensión de la propia esencia.

1.3.19. No existe persona individual en realidad, excepto el propio Testigo identificándose con el ego bajo los conceptos mentales de "yo" y "mío", dando la apariencia de existencia de la persona.

1.3.20. Sólo existe el Yo eterno, que es todo Conciencia Pura, lo que uno es en términos absolutos y está el yo individual ilusorio por dentro del espacio y el tiempo, con una realidad relativa psicofísica.

1.3.21. Lo que pensamos que somos es el ego, un constructo de memoria y hábitos, de naturaleza psicológica, que se considera un yo individual objetivado, sustancial y separado de todos los demás y del universo y todos los objetos; es completamente irreal, depende de la percepción y la conceptualización mental para su permanencia, se retroalimenta del pasado.

1.3.22. Lo que hay que saber es que uno ya es perfecto, que jamás ha estado ni estará separado de la Realidad, de lo que uno Es; Dios ya es en uno mismo, sólo hay que dejarlo actuar a través de uno, permitirse ser Uno en Él.

1.3.23. Nos vivenciamos a través de las imágenes de la mente, de los pensamientos, de las emociones, pocas veces lo hacemos directamente, pocas veces simplemente somos tal cual somos desde nuestro Ser; pasamos por la vida aferrados al autoengaño, experimentando una fantasía, una falsedad, una mentira constante, de espaldas a nuestro verdadero Yo eterno.

1.3.24. No hay plenitud en el falso yo, esto crea insatisfacción continua y para acallarla surge el deseo de proyectarse hacia el futuro con mayores cualidades; así uno nunca es completo, siempre es un proyecto en construcción.

1.3.25. Este falso yo buscará en el exterior todo aquello que confirme sus creencias básicas y se alejará con temor de todo aquello que las ponga en duda.

1.3.26. El ego es un rejuntado de memoria y hábitos, movido por el deseo y el temor, nunca actúa en el aquí y ahora, que es atemporal y propio del Ser.

1.3.27. Sí podemos pensar que existimos sin pasado y sin futuro, que existimos sólo en el presente continuo, la personalidad se desvanece.

1.3.28. El ego es pasado que se proyecta a futuro, mientras prevalece en la mente no hay apercepción del instante presente, de lo real e incondicionado, donde se produce el conocimiento de lo desconocido y se manifiesta el propio Ser.

1.3.29. Lo que nos ata al ego es el temor interno al vacío, a la nada, cuando el yo individual se encuentra ausente; pero es precisamente entonces cuando el propio Ser brilla.

1.3.30. El pensamiento condicionado tiene dos caras: ignorancia y conocimiento, cuando el conocimiento no admite "no se" es otra forma sutil de ignorancia.

 

 

 

 

 

 

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Roberto Gomes (91 noticias)
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