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¿Por qué existe la llamada Leyenda Negra Española?: La Guerra de Cuba

14/07/2019 13:56 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Existe un movimiento propagandístico antiespañol creado por escritores ingleses, holandeses y de otras nacionalidades durante el siglo XVI, nacido para reducir el prestigio e influencia del Imperio español en el Siglo de Oro

                                                          

Theodore Roosevelt se jactaba de haber disparado a los españoles que se retiraban, y viendo caer a uno dijo, “yo maté con mi propia mano a un español como a una liebre". Pero el hecho es que 700 españoles habían resistido el ataque norteamericano de unos 15.000 hombres en la colina de San Juan (Cuba), a pesar de que carecían de las temibles ametralladoras Maxim. Roosevelt llegó cuando los Buffalo Soldiers, soldados afroamericanos, habían ganado el altozano y no quedaban más que cuerpos ametrallados. Pero aún así, podemos ver reportajes o películas como la miniserie estadounidense “Rough Riders” (1997) o la producción de Hollywood “Noche en el museo” (2006), donde Roosevelt es descrito como un héroe que libera a pueblos oprimidos y que se merece una distinción. Estas y otras leyendas sobre España se relatan alegremente y sin ningún pudor a lo largo y ancho de esta bola que llamamos mundo. Y nosotros callamos y asumimos. Tal vez ya es hora de contar la verdad y unirse en un cometido esencial que es patrimonio de todos, de izquierdas y de derechas. Defender nuestra historia y nuestra idiosincrasia es un deber común y, sólo se trata de reconocer y que nos reconozcan como un pueblo digno, valiente, leal y fiable. No somos unos santos, pero tampoco somos esos demonios imperialistas desalmados que la leyenda negra nos ha asignado.

Como ejemplo, la gesta de Francisco Pizarro, donde la realidad es que conquistó con menos de 170 hombres el imperio inca, pero para los orgullosos americanos esto es ofensivo, no pueden aceptarlo y por eso lo desvirtúan y hacen ver que sólo se trataba de un traidor que mató a Atahualpa. No hacen justicia jamás al papel protector de los españoles, que introdujeron mejoras en América y pusieron fin a los sacrificios humanos y al canibalismo que se llevaba a cabo con otras tribus. Pero, eso sí, los angloamericanos no profundizan sobre cómo traicionaron ellos entre 1787 y 1871, todos los tratados firmados con los indios (389 en total), practicando métodos de limpieza étnica.

Pero el poder de la tergiversación tiene tanto peso que, más de un siglo después de la guerra de Cuba, se recuerda más la opresión española sobre este país que la cobardía, pusilanimidad, apocamiento, incapacidad, ineptitud y crueldad del coronel de voluntarios y luego presidente de Estados Unidos Theodore Roosevelt que además recibió la Medalla de Honor del Congreso por matar por la espalda a un soldado que huía y cuyo destacamento tenía veinte veces menos hombres que el atacante.

Existía en Cuba un previo ambiente de insatisfacción, pues al sentimiento nacional cubano no se le había dado ninguna prebenda, ni horizonte autonómico alguno y la gestión administrativa desde la península estaba algo pasada de moda. Además la capacidad fagocitadora del vecino del norte estaba desatada, era la crónica de un varapalo anunciado. EEUU fraguó una financiación del movimiento independentista cubano que fue in crescendo en sus actividades contra las tropas españolas. La trampa estaba ya diseñada y el cebo echado; simulando una visita de cortesía, y con el pretexto de evacuar y defender a sus conciudadanos en la isla, fondeó el crucero Maine en el puerto de La Habana.

Nos encontramos ante uno de los hechos más controvertidos de la reciente historia moderna, quizás un canon de actuación muy repetido en los conflictos norteamericanos; la agresión prefabricada de un tercero para justificar la intervención propia en defensa de la libertad y los derechos humanos. Cuba fue la probeta de ensayo y nosotros las cobayas.

256 tripulantes del Maine murieron en la explosión del buque. Fue la chispa que hizo detonar la guerra de Cuba

256 tripulantes del Maine murieron en la explosión del buque. Fue la chispa que hizo detonar la guerra de Cuba.

En su empeño por poseer la isla, en 1823, por medio de la Embajada Americana se dirigió un escrito al Ministerio de Exteriores, a cuyo frente estaba Evaristo Fernández, el mensaje informaba de que, “la anexión de cuba es indispensable para la seguridad de América, por lo que la isla debería ser vendida por ciento veinte millones de dólares, de no acceder a su ofrecimiento, la isla podría ser arrebatada a cualquier precio”. De momento, la guerra civil de los Estados del Norte con los del Sur, paralizó este empeño. Pero el interés ya estaba fijado. Washington contaba a su favor con la falta de un sentimiento de nacionalismo. En Cuba existían dos tendencias, una al mantenimiento de la unión con España, y otra a la anexión a los Estados Unidos.

El hundimiento, probablemente intencionado del acorazado «USS Maine» el 15 de febrero de 1898 en el puerto de La Habana acabó por provocar la entrada en la guerra de los yanquis. Contienda que ya se estaba librando entre españoles y cubanos independentistas desde 1895. Desde entonces Estados Unidos ha justificado siempre sus intervenciones militares internacionales en base a una provocación. Hasta en eso fuimos pioneros los españoles.

Aún así los norteamericanos hicieron el ridículo en la batalla librada el 24 de junio en Las Guásimas, donde los españoles infligieron un elevado número de bajas a unas tropas mejor equipadas y superiores en número.

Sí, perdimos Cuba, esa parte de la Historia todos la conocemos, pero, no el orgullo. La batalla de El Caney aparecerá siempre como uno de los ejemplos más hermosos de valor y de abnegación humana. 500 contra 6.000. Sin embargo, el ataque estadounidense fracasó en el primer intento de acabar con el pequeño contingente. Los hombres de Vara de Rey dejaron claro que no pensaban dar un paso atrás. Desde El Caney los soldados españoles comenzaron a realizar descargas una y otra vez sobre los desventurados estadounidenses. Por más hombres que Lawton enviara el resultado era siempre el mismo: una derrota. Sin embargo, la llegada de la brigada independiente de Bates hizo que la heroica defensa española llegara a su fin, aunque aguantó aún bastante tiempo, a pesar de que los escasos 500 españoles hacían frente a 6.453 yanquis y 200 independentistas cubanos.

El agregado militar sueco en Washington dedicó unas palabras a esta labor llevada a cabo por un puñado de soldados españoles: «¡Después de esto, ni una palabra más se escuchaba en el campo americano sobre la cuestión de la inferioridad de la raza española!».


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Aicrag (235 noticias)
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