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La violencia que nos domina

08/01/2015 19:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Mientras resida entre nosotros la violencia, las represalias, la ambición desmedida, la falta de respeto y la intolerancia, la humanidad seguirá trajinando por escabrosos senderos regados de sangre inocente y de muertes injustas

 

La violencia es el método más antiguo utilizado por los hombres para dominar. Si bien existen varias clases de violencia, el fin siempre es el mismo, someter, atemorizar, reprimir… Existen además dos tipos de violencia: la violencia ilegal o la violencia legal, ambas resultan igualmente fatídicas y letales  para la humanidad.

La violencia ilegal es aquella que se comete a conciencia mediante cobardes actos fanáticos, motivados por equivocadas ideologías y que no son más que infames asesinatos. Amparados bajo diversos paradigmas van diseminados por el mundo sembrando la violencia, la destrucción y la barbarie, abanderados por ruines creencias religiosas o políticas. Este tipo de violencia enmascarada no es más que “terrorismo”. Utilizan la fuerza, la intimidación, el terror, el fanatismo para conseguir sus fines, devastando al resto de la humanidad, sin un ápice siquiera de compasión ni respeto a los derechos del prójimo.

La violencia legal, es otro tipo de violencia encubierta. Es aquella que se practica amparada en las leyes, en una aparente ilegalidad, persiguiendo fines lucrativos pero que “violentan” los derechos humanos. Ejercen la supremacía bajo la tutela legal, justificando sus fines sin desmedro del infortunio  de las grandes masas, que son quienes sufren sus nefastas consecuencias.

Cualquier tipo de violencia resulta letal para la humanidad. Todo aquello que atente contra la libertad, la moralidad, la tica y los derechos inalienables de las personas es Violencia. Cuando un ser humano se siente con “derecho” a vulnerar la esencia de otro sea por los motivos que fuere está practicando la violencia. Cada vez que muere una mujer a manos de la cobardía de su pareja o ex pareja, está siendo violentado su derecho a la vida y NADIE posee el derecho de acabar con la vida de nadie. Lamentablemente leemos u oímos en las noticias frecuentemente la presencia de la violencia de género. Pero también de la violencia de estado, económica, política, social, cultural y hasta familiar. El ser humano parece haberse especializado en “afinar” concienzudamente este instrumento de extermino individual y masivo.

La vemos en las calles, en nuestro diario vivir. Continuas agresiones se dan cita en los diversos medios de transporte, en las vías públicas, en los comercios, en los hogares. Difícilmente los grandes titulares de noticieros o periódicos carecen de las diferentes repercusiones que la violencia desencadena.

Madres o padres que violentamente acaban con las vidas inocentes de sus hijos, maridos que apagan la vida de sus parejas, hijos que acaban con la vida de sus mayores… Todos encuentran un justificativo, un motivo mezquino que los lleva a cometer estos repudiables actos.

Políticamente hablando la violencia se ha instalado y no parece tener intenciones de irse. Las salvajes medidas económicas, laborales, sociales, educativas, culturales, sanitarias son igualmente una encubierta violencia legal contra la sociedad. Desencadenante de más violencia como repercusión directa de tan deleznables medidas. Medidas arbitrarias y antisociales, que han sido ejecutadas inescrupulosamente solo con el objeto de someter,   dominar, subyugar, oprimir y  esclavizar a la sociedad.

El derecho a la libre expresión, libre pensamiento, libre filiación política o religiosa no debe ser coaccionado por nada ni por nadie. El terrorismo es una forma de violencia destinada a amedrentar, a impedir por ejemplo la expresión de ideales que sean contrarios a los propios.

Estos criminales del pensamiento persiguen aterrorizar, dominar las voluntades y las acciones- Bajo ningún concepto es permisible este tipo de imposición,  no se debe de ninguna manera ceder a sus oscuros objetivos. El día 7 de este mes de enero la sociedad mundial se ha visto sacudida por el atentado cometido en Paris, contra periodistas, contra la sociedad occidental, contra los derechos humanos… Mentes enfermas, trastornadas han asesinado a doce personas, víctimas inocentes de sus bajos instintos. Fanáticos religiosos amparados en una religión que no creo promueva este tipo de actos mezquinos y cobardes.

Yihadismo!!! Qué aversión me da este tipo de gente que se cree con derecho a segar la vida de otros debido a sus ideales ya sean políticos o religiosos. Terrorismo es sinónimo de enfermedad letal, una grave dolencia que es necesario acabar. Todo tipo de violencia debe ser erradicada. El desprecio a la vida humana, el fanatismo, la barbarie, el desprecio a los derechos más elementales del ser humano DEBEN ser erradicados de la faz de la Tierra. Cualquier ideal político o religioso que se abandere en nombre de Dios, Alá, o como quieran llamarle no es ni debe ser aplaudido ni considerado.

DIOS, ALÁ, JEHOVÁ, BUDA, JAVEH o como quieran denominarlo no se alegra por la violencia ni la práctica. La PAZ debe ser el único objetivo a seguir. Matar a inocentes no es ninguna salida ni la solución a ningún conflicto. Quienes matan no son más que asesinos y nada justifica estos actos detestables. La humanidad toda debe mostrar la repulsa absoluta a estos actos despiadados e injustificables. La violencia solo engendra violencia, no es posible curar una enfermedad con otra.

El Terrorismo, la violencia deben ser erradicados y abolidos definitivamente de la Tierra. Los actos cometidos que sacrifiquen vidas humanas, DEBEN ser castigados duramente

Ante situaciones de violencia extrema, caos o revoluciones es utilizada para “remediar” estas circunstancias y se la emplea equivocadamente. La concordia, la fraternidad, son los elementos más deseados para lograr el bienestar general. La búsqueda incesante de la PAZ debe primar en todos los seres humanos, fundamentalmente en quienes gobiernan el mundo. Las mentes enfermas y débiles que solo se regocijan en la cobardía de sus actos, deberían sentir en carne propia las dolorosas consecuencias de sus actos viles y cobardes.

Pero lo peor aún son las consecuencias que estos actos deplorables pueden traer. “La violencia solo atrae más violencia”, este maleficio anida en algunos seres humanos apoderándose de su raciocinio y de su voluntad. Son mentes débiles que han sido “programadas” y actúan de forma mecánica, respondiendo ciegamente a los mandatos que reciben.

Como represalia a este tremendo acto acontecido en Francia se ha gestado una alerta sobre sus actos y creado una tirria antimusulmanas. Como en todas las cosas no es posible generalizar, no todos los musulmanes son así. Probablemente de suceder represalias a modo de respuesta a este repugnante atentado, caerían en la redada más víctimas inocentes. No todos los musulmanes sienten y piensan de la misma manera que estos “terroristas- asesinos”. Ninguna religión “ordena” matar, los libros Sagrados, la Biblia, el Corán, todos pueden ser interpretados de mil maneras diferentes, dependiendo de quienes lo lean o interpreten según su conveniencia. La literatura nos enseña a leer entre líneas, intentando interpretar acertadamente lo que el autor intenta trasmitirnos, si bien cada ser humano puede darle una compresión diferente. Justamente es de esto que se valen las religiones para justificar determinados cánones de conducta o creencias.

Dios, Ala, Jehová, Javeh, Buda,  o como quieran denominarlo “jamás” puede instigar a la guerra, a la violencia, a la muerte. No vivimos en el pasado donde existían dioses de la guerra, la civilización ha evolucionado, la inteligencia del ser humano se ha desarrollado notablemente, pero aún existen seres “oscuros” que pretenden resucitar el pasado y el método más acertado que utilizan es el terror.

Aterrorizando a sus fieles, adeptos, feligreses o como pretendan denominarlos, metiéndoles el miedo en el cuerpo y convenciéndolos de que el fin justifica los medios, es así como se aprovechan de estas personas débiles de mente y de duro corazón. Aplican la antiquísima “Ley del Talión”, el ojo por ojo y diente por diente, a la usanza de los inicios de los tiempos y con ello solo exhortan a la venganza sin fin. Sembrando el caos y la discordia, es donde encuentran sus ganancias.

El Terrorismo, la violencia son actos viles y cobardes encubiertos, financiados por fortunas destinadas al genocidio de la humanidad. Nada tiene que ver la valentía ni los diferentes "disfraces" que lucen para adoctrinar y justificar sus sórdidos fines. Este tipo de actividades, actos terroristas deben ser erradicados de la faz de la Tierra, deben ser abolidos y duramente  castigados. La historia está repleta de muertes injustas e innecesarias de inocentes. Victimas que se encontraban en el lugar equivocado, y en el momento equivocado, seres humanos ajenos a este tipo de fanatismos que han pagado con sus vidas la infamia de esta escoria humana. Detrás de cada grupo terrorista, se esconde una compleja organización que invierte sus capitales al servicio de la muerte. ¿Guerra Santa?, me parece una aberración desde el punto de vista religioso cualquiera fuere el Credo, denominar Guerra Santa a cualquier movimiento mercenario. La valentía que intentan ostentar, no es más que actos cobardes y ruines dirigidos a malversar religiones o ideales ancestrales.

La libertad es uno de los derechos más intrínsecos del ser humano. Es un bien moral que nadie tiene derecho a sustraernos. De la mano del respeto, ambas deben caminar unidas. Sin respeto no existe la libertad, así como  la libertad debe disfrutarse con respeto. La democracia nos acerca al disfrute de ambas y resulta imprescindible que estos valores prevalezcan ante todo, para que la convivencia sea posible.

La muerte jamás debería ser utilizada, y sin embargo quienes perpetran estos lamentables actos juegan a ser “dioses” quitándole la vida a quien se les ocurra, o se atraviese en sus caminos. La empatía debería primar asimismo en los seres humanos, poniéndose en la piel del prójimo y practicar el “no hagas lo que no te gusta que te hagan” o “mis derechos acaban donde comienzan los ajenos”.

Si verdaderamente queremos cambiar el rumbo de la humanidad, todos y cada uno de nosotros, cada uno en su puesto deberíamos luchar en defensa de la vida y del bienestar de toda la humanidad.

Mientras existan gobernantes, o religiosos que solo pugnen por su propio bienestar, por sus propios intereses, esto no será posible. El despertar de la conciencia y la solidaridad son los únicos factores que de verdad ayudarían a cambiar este mundo plagado de violencia e injusticia.

Atentados terroristas, guerras inútiles, autoritarismo de algunos gobiernos que únicamente buscan justificar sus oscuros intereses, deben fenecer. La Tierra es basta, amplia y generosa para albergar a toda la humanidad y para satisfacer las necesidades de todo, pero para ello es menester desterrar para siempre la avaricia, la soberbia, el abuso de poder, y la VIOLENCIA.

Acabar con vidas humanas amparados en equivocados patriotismos o desfigurados fanatismos religiosos, es el fin que persiguen quienes desprecian la vida humana. Exterminar esta escoria debe ser el punta pie inicial para alcanzar la PAZ mundial. Seguramente muchos esbozaran una irónica sonrisa ante esta pretensión, seguramente serán aquellos que aun su endurecido corazón solo persiga el poderío, la preponderancia y la supremacía a cualquier precio y en desmedro de la vida humana. Éstos son quienes niegan los derechos humanos, quienes siembran la discordia, la pobreza espiritual y material, solventando confusas situaciones destinadas a aterrorizar y amedrentar.

La negación de los derechos fundamentales y el desconocimiento de los valores reales son los responsables de las insanías practicadas por quienes pretenden avasallarnos

 

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Carolina Martin (101 noticias)
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Tipo:
Opinión
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