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Reino Unido llama a Trump reorganizar el mundo asiático, apretando dupla Cuba- Venezuela con medidas comerciales coercitivas

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19/06/2019 15:03 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Cuando el Reino Unido entregó Hong Kong a China en 1997, Pekín se comprometió a respetar un estatuto especial durante 50 años

Aventis

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El Reino Unido, ha expresado su preocupación a EE. UU sobre sus colonias y las que fueron entregadas a otras naciones para abrir un debate con carácter parlamentario sobre las protecciones que ofrece el sistema legal chino y, lo que implica las extradiciones de sospechosos, debido a los riesgos para sus Derechos Humanos. En particular se debe tratar el caso de Nueva Zelanda y su proyecto de ley para el medio ambiente.

Estados Unidos, por boca de la portavoz del Departamento de Estado, Morgan Ortagus, ha advertido de que la aprobación podría afectar el estatus especial que Washington concede a Hong Kong. Gracias a él, el territorio autónomo puede importar tecnología avanzada y de uso dual que China tiene vetada. Según la portavoz, su país está “gravemente preocupado” por la posibilidad de que una “ausencia de protecciones… pudiera socavar la autonomía y tener un impacto negativo en las protecciones tradicionales de Hong Kong, sus libertades fundamentales y valores democráticos”.

Lo que ocurra con el proyecto de ley podrá tener consecuencias internacionales más allá de China. El debate, y el pulso entre el Gobierno autónomo -con el apoyo expreso de Pekín- y su ciudadanía, culminan cuando las tensiones entre China y Estados Unidos no dejan de aumentar. De aprobarse, la ley entrará en vigor pocos días antes de que los respectivos presidentes, Xi Jinping y Donald Trump, se vean las caras en la cumbre del G20 en Osaka (Japón), el 28 y 29 de junio.

Además de las manifestaciones, varias organizaciones ciudadanas han venido convocando un conjunto de huelgas, a la que ya han anunciado que se adherirán al menos dos millares de negocios, la mayoría de pequeño tamaño. Un paso insólito en una ciudad que lleva en las venas el afán de lucro. Otras firmas de mayores dimensiones, entre ellos varios bufetes de abogados, han anunciado que dejarán libertad a sus empleados para que, si lo desean, se sumen a las protestas. El sindicato de conductores de autobús ha pedido a sus miembros que trabajen “con seguridad” y circulen a velocidad reducida, estos días antes de la reunión Xi- Trump.

La protesta de los hongkoneses va más allá de una reforma, porque consideran que está en peligro el estatuto concedido al antiguo territorio británico, que le ha permitido conservar una parte sustancial de sus libertades. Su preocupación está más que justificada: aunque han logrado detener por ahora la aprobación de la ley de extradición, las autoridades locales han dejado claro que seguirán con sus planes, mientras que las injerencias de China, políticas y sobre todo económicas, resultan cada vez más claras.

Cuando el Reino Unido entregó Hong Kong a China en 1997, Pekín se comprometió a respetar un estatuto especial durante 50 años. Es lo que se llamó “un país, dos sistemas”. Una de las medidas que se tomaron entonces para proteger a los hongkoneses fue crear una muralla legal que impidiese las extradiciones a China, un país donde no existe una separación de poderes real. El Gobierno de Hong Kong sostiene que esta reforma pretende rellenar un vacío legal y que las extradiciones solo serán por crímenes de derecho común. Pero esto resulta difícil de creer porque muchos disidentes son acusados, precisamente, por ese tipo de crímenes.

El aplazamiento de la reforma representa una victoria temporal para los manifestantes. Pero la sombra de China se cierne amenazante sobre Hong Kong, sobre todo desde las protestas de 2014, como ha quedado claro con el secuestro y traslado a su territorio de editores críticos con el régimen. Todos estos casos indican que Pekín está perdiendo la paciencia con un sistema de libertades que no tolera bajo ningún concepto en el resto del país.

Venezuela, viene copiando las formas de gobierno de Cuba, China y Rusia y podemos ir más allá de un cautiverio laico y el deslastre de un país que viene siendo gobernado por un grupo minoritario de personas que se dicen socialistas, pero, han depilado una cuantiosa fortuna en bienes del Estado y Rusia como China tiene billones de dólares invertidos en nuestro país, pero, no se visualiza su desarrollo e inversión. Hay enojo y temor en muchos países del mundo por La Nueva Ruta de La Seda y restricciones de libertades en países que se dicen socialistas. Las manifestaciones son fuertemente reprimidas y sus dirigentes encarcelados bajo la mirada militar, más no la civil. En este caso, la relación entre Hong Kong y el gobierno central es compleja y está en constante evolución.

La medida permitiría a las autoridades de Hong Kong arrestar y transferir a personas buscadas en países o territorios con las que no tiene acuerdos formales de extradición, entre ellos Taiwán y China continental. La jefa de gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, ha dicho que la ley es necesaria con urgencia para poder castigar a un hombre buscado en Taiwán por el homicidio de su novia.Sin embargo, los críticos indican que, de aprobarse la ley, cualquier persona en la región administrativa podría ser aprehendida y llevada a detención en China continental, un país donde los tribunales se atienen por completo a las órdenes del Partido Comunista. Los críticos de la propuesta temen que la ley no servirá solo contra delincuentes como el hombre buscado por el homicidio de su novia, sino contra cualquier activista político. La ley propuesta para la extradición aplica para 37 delitos, excluidos los de índole política. No obstante, quienes se oponen afirman que con la ley se permitiría a las autoridades de China continental a extender su presencia en el territorio y se legalizarían los secuestros políticos como el del librero hongkonés.

Los acontecimientos en Hong Kong, opina el académico Lam, “tendrán un impacto en la opinión taiwanesa

Quien tenga el puesto ejecutivo de la región administrativa tendría que aprobar la solicitud de extradición para alguien antes de que se emita una orden de arresto y una corte hongkonesa tendría poderes para revisar que sí hay un caso sólido en contra de la persona sospechosa que se quiere extraditar. Pero el estatus de subordinación de Hong Kong frente a China continental podría dificultar mucho que quien sea el dirigente de la región administrativa pueda rechazar las solicitudes de extradición. Muchas personas en Hong Kong, donde el gobierno local ha expulsado recientemente a legisladores opositores y ha rechazado las demandas populares para que haya elecciones libres, ven en el plan de extradición un paso contundente a favor del Partido Comunista de China en la batalla para reprimir la oposición política en el territorio hongkonés.

La ley propuesta ha despertado peticiones de personas en todo Hong Kong que temen terminar afectadas por un sistema legal de China continental en el que el Partido Comunista suele perseguir a disidentes y por razones políticas.

Es una serie de pasos atrás insólita para el Gobierno autónomo o para el central. Y aunque se hayan adoptado como mal menor -seguir adelante como hasta ahora hubiera podido generar una violencia y un descontento mucho mayor-, “Xi está furioso sobre lo que ha ocurrido en Hong Kong”, asegura el politólogo y profesor de la Universidad China de Hong Kong Willy Lam.

No es solo la pérdida de cara ante el mundo y la constatación de que el modelo chino tiene escaso atractivo en su territorio autónomo. También es el momento en que se produce, en medio de un año complicado para el Gobierno chino. Si una semana antes de que estallaran las protestas hongkonesas se conmemoraba el 30 aniversario de la matanza de Tiananmen, la semana próxima Xi se verá las caras con el presidente estadounidense, Donald Trump, en Osaka (Japón), durante la cumbre del G20.

Hasta ahora, la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, que ha mantenido una política de distanciamiento a China, no lograba distanciarse en las encuestas. Pero la situación en Hong Kong ha cambiado las tornas. La campaña electoral ha dejado de centrarse en la alicaída economía taiwanesa para hacerlo en la soberanía nacional. Tsai ha ganado con holgura las primarias de su partido, el Progresista Demócrata, que se le presentaban complicadas, y parece tenerlo ahora más fácil frente al principal partido opositor, el Kuomintang, que pese a ser más amistoso hacia China, se ha visto obligado a condenar el principio de “un país, dos sistemas”.

No es casualidad que los líderes de la oposición, y especialmente el recién excarcelado Joshua Wong -el más carismático de los dirigentes estudiantiles del Movimiento de los Paraguas hace cinco años- hayan hecho hincapié en usar en sus declaraciones públicas no solo el cantonés y el inglés, las dos lenguas de Hong Kong, sino también el mandarín. No para dirigirse a Pekín; para dirigirse a los votantes de Taiwán.

… El poder del pueblo ha funcionado en Hong Kong, ¿por qué no en Taiwán?”.

Pese a todo, y pese a las voces de la sociedad hongkonesa a favor de la dimisión de Lam, es complicado que Pekín deje caer a una jefa de Gobierno elegida hace dos años por un panel de notables hongkoneses con su aquiescencia.

“Los organizadores de las manifestaciones no van a cejar hasta que la ley de extradición se abandone definitivamente. La dimisión de Lam será más difícil. Xi ha perdido la confianza en su capacidad, y ella se ha convertido en cabeza de turco por el enorme problema que su campaña (en favor del proyecto de ley) ha creado. Pero no hay candidatos viables para sucederla”, apunta Lam, el profesor universitario. “Se le permitirá un tiempo para salvar la cara, un año o dos quizás. Es posible que se le permita completar su mandato, que expira a mediados de 2022. Pero no tendrá poder real. Algo que no es nada bueno para Hong Kong, que encara una etapa de incertidumbre económica y una posible desaceleración”, añadió en una consulta.

* Filósofo. Docente en Ciencias Políticas.  Miembro de la Asociación de Escritores de Venezuela. AESCA- Carabobo.


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Emiro Vera Suárez (1033 noticias)
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