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SANTIAGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- Durante la pasada semana tres artículos publicados en este prestigioso medio dieron constancia sobre la preocupación de diversos sectores de nuestro sistema de salud en relación con la pertinencia y exceso de implantes de stents coronarios en la República Dominicana.
De manera puntual se externaron diversas opiniones de respetados miembros de nuestra comunidad médica, sobre el aspecto mercurial de algunos actores o regiones de nuestro quehacer médico, presentando estadísticas de la SISALRIL y SENASA (Periódico Hoy, 18 de febrero, 2019), como argumento al exceso de prácticas reñidas con la ética profesional, generalizando y sinmencionar casos específicos.
Es el objetivo de este comunicado aclarar a la opinión pública nacional la posición del Consejo de Hemodinamia de nuestra Sociedad Dominicana de Cardiología, entidad que agrupa todos losCardiólogos del país y en particular aquellos que ejercen el intervencionismo como subespecialidad.
No es la intención de nuestra Sociedad defender prácticas reñidas con la ética y el buen ejercicio y debemos ser los principales propulsores de las regulaciones y protocolos adheridos a los mejores estándares de la práctica médica mundial.
El actual sistema de salud dominicano es en gran parte regido por entidades donde, en la mayoría de las veces, el bienestar del paciente y los buenos resultados, pugnan de manera directa con los beneficios de un sistema donde el crecimiento económico está claramente a favor de las entidades intermediarias entre el paciente y el proveedor de la atención médica.
Debido a que muchos de los conceptos expresados pueden llevar a confusión y sobre todo a disminuir la atención sanitaria, ya de por sí precaria en cuanto a servicios ofertados a la población, se hace imperioso un aclarando de parte de nuestra entidad:
En cuanto al citado aumento desproporcionado de implantes de stent: La RepúblicaDominicana a pesar de contar con un sistema de seguridad social desde el año 2002, al cual hoy día, aproximadamente un 70% de la población se encuentra afiliado, reporta unos niveles de procedimientos intervencionistas cardiovasculares, ridículamente bajos, al compararlos con países que cuentan con seguridad social establecida y con índices de sobrevivencia en el área cardiovascular muy superiores al nuestro.
En el registro español del 2017 Rev Esp Cardiol. 2018;71(12):1036-1046, se reportan unas 1, 524 angioplastias con implantes de stent por millón de habitantes, incluso por debajo de la tasa para otros países europeos que es de 2, 300 !!!. Al comparar esto con las cifras de nuestro país, reportadas por la SISALRIL, correspondiente a 683 angioplastias con stent por millón, se evidencia de forma clara que estamos por debajo y el desconocimiento de dichos datos .
Con relación a la cantidad de stents reportada por la estatal Administradora de Riesgos de Salud SeNaSa (Periódico Hoy, 18 de febrero, 2019), misma que según el pasado artículo "preocupa a los conocedores del tema", en nuestro país en el último año y solo entre sus afiliados, se colocaron aproximadamente 9, 842 stents en 3 años (en promedio de 3, 280 cada año), lo que representa una tasa de 306, 5 stents implantados por cada millón de habitantes por año!!!.
En Estados Unidos país al que algunos de los expertos citados se refieren como, la meca del empoderamiento del paciente, de acuerdo a investigación publicada en 2018 (https://idataresearch.com ) se implantó stent coronario a una tasa de 2, 969 stents por millón de habitantes.
No cabe duda de que hablar de un exceso en el implante de estos dispositivos en nuestro país refleja un claro desconocimiento de los índices requeridos en países con normas de atención sanitaria vistos como referentes, a menos que nuestros millones de habitantes sean diferentes a los millones de habitantes de los referidos países, aquí son millones de Dominicanos y allá son millones de seres humanos con derecho a la salud. Esto sin mencionar la cantidad de pacientes que no son abordados en intervencion, por no cobertura o por retrasos en el tiempo de acceso favorable para el paciente ante un sindrome coronario agudo.
No se requiere uso de medicamentos de por vida. Luego del implante de un stent, las actualesguías aceptadas por la comunidad cardiológica mundial, recomiendan el uso de clopidrogel o medicamento similar por un periodo de seis meses en casos electivos y un año en pacientes pos-Infarto al Miocardio (salvo algunas excepciones). El uso de estatinas, betabloqueantes y aspirina, medicamentos citados en el artículo, constituyen parte del tratamiento establecido en el paciente coronario independientemente del uso o no de stents coronarios.
En cuanto al uso de stents en el músculo infartado, diversos estudios han demostrado lasuperioridad del uso de stents en las primeras 12 horas en el infarto con ST elevado, su mayor efectividad se encuentra si podemos intervenir el paciente en las primeras dos horas. Esto no quiere decir y ningún protocolo contraindica la realización de intervenciones posterior a este periodo, de hecho, el infarto más frecuente aproximadamente 3:1 es el no ST elevado, en esta población el infarto rara vez se completa, por lo que el tiempo para la intervención no está limitado y son los pacientes con mayor proporción de eventos adversos de no ser intervenidos.
Intervenciones nocturnas o fines de semana- Las emergencias en nuestro sistema actual soncubiertas de igual forma (es decir, al mismo costo) que los casos electivos, una aberración responsable de una de las peores estadísticas para pacientes que requieren una intervención temprana. El equipo de hemodinamia consta de diversos actores que deben trasladarse en el menor tiempo posible, los centros que tratan de mantener una política de tratamiento a tiempo del infarto al miocardio hacen malabares para costear lo que implica un personal disponible 24-7. Entendemos que lejos de criticar esta práctica las aseguradoras deberían tener disponibilidad los fines de semana y horarios nocturnos. La enfermedad coronaria de emergencia no tiene horario y la posposición de su intervención se traduce en peor pronóstico, con fallo cardíaco y muerte.
Número de stents implantados por casos. En el paciente con varias arterias obstruidas larevascularización quirúrgica o con stents ha demostrado ser una técnica efectiva en disminuir la mortalidad y el fallo cardíaco. La decisión de cual técnica utilizar dependerá de diversos factores, anatómicos, presencia o no de Diabetes y riesgo quirúrgico. Asimismo la cantidad de dispositivos por procedimientos será muy variable de acuerdo a las condiciones anatómicas. Adicionalmente existen complicaciones inherentes al procedimiento intervencional que podrían hacer necesario el implante de un mayor número de stents.
La revascularización completa es el gold standard que debemos alcanzar en el paciente con padecimiento coronario. El estudio SYNTAX (Gulati et al. Circ Cardiovasc Intervent. 2009;2:463-467) utilizó un promedio de 4.6 stents por paciente demostrando no inferioridad en pacientes con anatomía favorable a la revascularización percutánea. De acuerdo a lo reportado por SeNaSa (Periódico Hoy, 18 de febrero, 2019) en nuestro país se han implantado en tres años 9, 842 stents en 4, 810 angioplastias, para una relación de 2 stents por procedimiento, muy por debajo del promedio.
La República Dominicana cuenta con tecnología de vanguardia aceptada en todos los escenarios internacionales, aunque con un uso limitado debido a la no actualización de un catálogo de servicios, no renovado desde el año 2003, esto en clara contravención con lo que establece la ley de seguridad social. Herramientas como la guía de presión o el ultrasonido coronario, útiles para discriminar de manera fehaciente el beneficio o no del stent, no son cubiertas por en nuestro sistema. Si la real preocupación es el beneficio del paciente, ¿porqué nuestro sistema se enfrasca
en mantener una práctica desactualizada?
La habilitación de salas de hemodinamia, así como la revisión de la pertinencia o no de los casos no debe ser llevada a cabo por ninguna de las partes interesadas.
Defendemos el derecho del paciente a conocer sus opciones y promovemos una mayor supervisión de entes reguladores preferiblemente estatales, donde no predomine el interés comercial y donde la negación de cobertura no sea el principal motor de nuestro sistema.
La Sociedad Dominicana de Cardiología en su Capítulo de Hemodinamia saluda el interés demostrado en mejorar las condiciones de nuestros pacientes cardiópatas, y seremos los primeros en motivar una discusión seria y responsable, sobre cómo mejorar el sistema. La generalización de conceptos y opiniones merman la confianza de nuestros pacientes los cuales al final serán los beneficiados o perjudicados de un sistema obligado a renovarse.