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Tlazoltéotl–Ixcuina: “La Gran Flechadora”. Análisis etimológico de su denominación huaxteca

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10/01/2018 22:22 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El término Ixcuina ha sido objeto de diversas interpretaciones ya que la etimología de la voz no concuerda con el idioma de los pueblos nahuas

* Ricardo Rincón Huarota

 RESUMEN

El presente trabajo analiza desde el punto de vista lingüístico el término Ixcuina, perteneciente al idioma huaxteco. Aborda las interpretaciones que diversos cronistas e investigadores han propuesto en torno a su traducción y, con base en la gramática de esa lengua, fuentes etnohistóricas y materiales arqueológicos provenientes de la Huaxteca, se ofrece una nueva hipótesis sobre el significado del vocablo Ixcuiname.[1]

 1)Introducción

A principios del siglo XVI, la diosa Tlazoltéotl figuraba entre la multitud de deidades que veneraban los pueblos indígenas del México central. De todos los cronistas coloniales, Fray Bernardino de Sahagún nos legó el más amplio registro de esta mujer sagrada - cuyo nombre en náhuatl literalmente se traduce como “Diosa de la Basura”-, a la que denominó “Diosa de las cosas carnales”, “otra Venus”, ya que su jurisdicción divina comprendía todos y cada uno de los aspectos relativos a la sexualidad (Sahagún 1982, Lib.I, Cap. XII: 36-38).

Sahagún refirió otros dos nombres con los que también se reconocía a Tlazoltéotl: uno de ellos era Ixcuina,  advocación que le correspondía, según el padre franciscano, por estar conformada por cuatro hermanas: Tiacapan, “la primogénita o hermana mayor”; Teicu, “la segunda o hermana menor”; Tlaco, “la de en medio” y Xucotzin, “la menor de todas”.

En su forma colectiva estas cuatro mujeres recibían el nombre de Ixcuiname y, al igual que Tlazoltéotl,  sus atributos quedaban relacionados con el deseo sexual.

El tercer nombre con que se identificaba a Tlazoltéotl era Tlaelcuani que se traduce como “Comedora de Inmundicias”, en la medida que si bien la deidad provocaba las apetencias pecaminosas de la carne, tenía al mismo tiempo el don de perdonar las infracciones a la conducta sexual sancionada.

Tanto los vocablos Tlazoltéotl como Tlaelcuani, son de origen náhuatl, pero el término Ixcuina ha sido objeto de diversas interpretaciones ya que la etimología de la voz no concuerda con el idioma de los pueblos nahuas. Por considerar que su traducción reviste gran interés para el conocimiento del significado de dicha diosa, enfocaré este estudio a su denominación huaxteca.

Como se vio en líneas anteriores, Sahagún aseveró que Ixcuina es una denominación que se debía al carácter cuádruple de la deidad ya que se desdoblaba en cuatro mujeres –hermanas- de distintas edades.

Pero por otra parte, el propio fraile advierte que Ixcuina  era un término también equivalente al “nombre de un animal como lobo”, (1982, Lib.I, Confutación: 62). No obstante, en el apartado De los animales como zorros, lobos y otros animales semejantes de su Historia General, el franciscano no menciona ninguna de aquellas especies con el nombre de Ixcuina  o Ixcuiname.

Por otro lado, el intérprete del Códice Telleriano-Remensis (1964. Lam. XX: 216) afirma que “Ixcuina quiere decir diosa desvergonzada y de dos caras”. José Corona Núñez, comentarista y editor del Códice mencionado, refiere que “Ixcuina parece significar la que tiene cuatro caras pues… tenía cuatro distintas advocaciones representadas por cuatro hermanas” (Ibíd.)

El historiador Rafael Tena (1993:79), define Ixcuiname como “Las que toman varios rostros”. Estableció lo anterior, partiendo del siguiente razonamiento etimológico: la partícula ix deriva de ixtli, “cara” o “rostro”. Cui Significa “tomar” que conjugado en participio activo adquiere la forma de cuini; por último, el sufijo -me es un pluralizador del idioma náhuatl. La voz sería Ixcuinime, pero en opinión de Tena, sufriría modificación vocálica o lingüística, quedando el vocablo como Ixcuiname (Comunicación personal).

Aún cuando las interpretaciones arriba mencionadas son plausibles, es menester señalar que la voz Ixcuina no guarda correspondencia con la lengua náhuatl. Así lo señala Ángel María Garibay en su Vocabulario al asignarle a la palabra una etimología incierta. Por ello, el autor especula que probablemente el término significa “cuatrifásica”, en clara alusión al texto de Sahagún donde se especifica la naturaleza cuádruple de la diosa (Ver Sahagún 1982, Vocabulario: 932).

De igual manera, Thelma Sullivan (1982:12-13) observó que Ixcuina no tiene raíces nahuas por lo cual concluyó que la voz debía ser un “préstamo” de otra lengua, concretamente de la huaxteca. Fundamentó su apreciación en el hecho de que las imágenes pictográficas de diversos códices, los del Grupo Borgia, por ejemplo, muestran a Tlazoltéotl-Ixcuina ataviada con una banda de algodón y dos husos en el tocado, mismos que le confieren un carácter de diosa del hilado y del tejido.

Estos elementos, infirió Sullivan, podrían ser un glifo indicativo de su nombre; por tanto posiblemente la deidad estaría relacionada a una importante región cultivadora de algodón y en donde existieron hábiles artesanos que trabajaron esta fibra en época prehispánica: la Huaxteca.

En idioma huaxteco, refiere la autora, el prefijo ix equivale a “mujer” o “señora”, en tanto que cuinim significa, basada en el Vocabulario huasteco de Larsen (1955), “algodón”. Ixcuina, entonces, puede traducirse como “Señora del Algodón” o “Diosa del Algodón”.

Asimismo, la investigadora determinó que Ixcuiname podría ser la nahuatlización del término huaxteco ya que, como quedó dicho, el sufijo -me es un pluralizador de sustantivos en lengua náhuatl. Evidentemente, la pluralización del vocablo Ixcuina por parte de los pueblos nahuas, tendría relación directa con el simbolismo cuatriforme de la diosa.

Sullivan enfatiza que estableció su traducción sin tener conocimiento que Walter Lehmann había llegado exactamente a la misma conclusión en un trabajo de finales de los años treinta del siglo XX. Menciona que fue Henry B. Nicholson quien llamó su atención sobre el tema.

Al respecto, es necesario destacar que Lehmann coligió que Ixcuina  debía ser un término huaxteco ya que su texto es una traducción alemana del Códice Chimalpopoca,  el cual asienta que las diosas Ixcuiname llegaron a Tula procedentes de la Huaxteca (Lehmann, 1938:101).

No obstante, y todo parece indicar que Sullivan también lo desconocía, la traducción de Ixcuina como “Señora del Algodón” se remonta años más atrás. En efecto, ya desde 1933, Hermann Beyer había hecho referencia de que Walter Staub, en un texto que data de 1924 [2], y el propio Lehmann (Beyer no cita la fuente), habían definido el vocablo Ixcuina como “La Señora del Algodón” (Beyer, 1969: 492 y 494). [3]

Beyer confuta la traducción anterior puesto que la palabra ix es “señora” o “patrona”, pero en lengua maya, mientras que el término correspondiente en huaxteco es uxum (Beyer 1969, nota 6: 494). Sobre este punto volveré más adelante.

Por otro lado, el investigador francés Jacques Soustelle, aseveraba desde 1939 que Ixcuiname no parecía una voz azteca:

Quizá pertenezca a la lengua de los huastecos del este de México, lengua emparentada con la familia maya; al parecer ix-cuynin quiere decir “algodón”. En efecto,  Tlazoltéotl y sus cuatro “reflejos” siempre llevan la cabeza ceñida por una banda de algodón en bruto en que están colocados unos husos (Soustelle, 1982: 123). [4]

Se observa que el autor no apoyó su traducción en las de Staub y Lehmann, ya que no define el vocablo como “Señora del Algodón” sino simplemente como “algodón”. Independientemente de las vicisitudes cronológicas en torno al desciframiento del término Ixcuina, lo importante aquí es destacar la gran coincidencia de que diversos estudiosos, por separado y por distintas vías, hayan advertido que el contenido etimológico del nombre de la diosa tenía raíces huaxtecas.

3Ixcuina ¿Señora del algodón?

Ahora bien, comparto la opinión de Beyer en lo relativo a que ix no significa “señora” o “mujer” en idioma huaxteco. De acuerdo al Vocabulario en lengua huaxteca de Carlos Tapia Zenteno (1767:74), el término equivalente a “mujer” es, tal y como lo afirma Beyer,  uxum, en tanto que la voz correspondiente a “señora”, (madre de familia), es uxum tzalle.

De igual forma, Ramón Larsen (1955: 130 y 168), traduce uxum como “dama” o “mujer” y mimlab como “señora” (madre de familia). Resulta entonces cuestionable la traducción que más atrás se ha referido sobre la palabra Ixcuina.

En efecto, en huaxteco ix no se utiliza como apócope de uxum. De hecho,  ux es el morfema radical o raíz que sirve para construir palabras relativas a la mujer, tales como uxquae “vieja”, y uxquaetalab “vejez de mujer”. (Tapia Zenteno 1985: 128).

Quizá uxum sufra transformaciones fonéticas como en el caso del vocablo oxomoco que, en opinión de Tena, deriva de uxum (oxom) y de ocox (oco), que significa “primero”. La traducción sería “primera mujer” (comunicación personal). Se observa que la raíz ux se modifica en ox,  no así en ix.

Interpretando a Tapia Zenteno (1767:15),  uxum puede ser sustituido por ixal “esposa”, siempre y cuando en la construcción gramatical la palabra “mujer” venga precedida de los semipronombres posesivos “mi”, “tu” o “su”, que en huaxteco son u, ana e in, respectivamente. Así pues, “mi mujer” se traduce uixal; “tu mujer” aixal o anaixal y “su mujer” inixal.[5]

El término ixal –vocablo que se aproxima más al prefijo ix de Ixcuina -,  también se utiliza para referir a la mujer; pero a la mujer “propia”, o en sentido estricto a la “esposa”, De esa manera, en caso de que ix fuera la raíz de ixal, la traducción de Ixcuina sería “esposa del algodón, que bajo mi óptica, carece de sentido.

De acuerdo a la especialista en lengua huaxteca, Ángela Ochoa, (comunicación personal), desde el punto de vista lingüístico ix es una raíz con la que se construyen palabras que semánticamente se agrupan en:

  1. Lo femenino
  2. La acción de la germinación de las plantas y
  3. La acción de desgranar maíz o desmenuzar.

Todo parece indicar que los autores que definieron Ixcuina como “Señora del Algodón” –Staub, Lehmann y Sullivan-, se basaron en el primer significado de ix, pues éste es un prefijo marcador de “femenino” y que también puede significar “hembra”.

Para ejemplificar la utilización de este prefijo, cito la palabra ix k’adhaw que Ramón Larsen (1955: 31 y 151) traduce como “guajolota”. Sin embargo, si partimos de este razonamiento, una posible traducción de Ixcuina, sería “Algodón hembra” o “Algodón femenino”, pero no “Señora del Algodón”. De esa forma, si bien ix denota lo “femenino”, no equivale a “mujer”, “señora” y mucho menos “diosa”.

Luego entonces, es posible advertir que la etimología tradicionalmente aceptada para la palabra Ixcuina, contiene un alto margen de duda. Es decir, el significado del vocablo como “Señora del Algodón”, no aprueba el escrutinio lingüístico a que fue sometido por las reglas gramaticales del idioma huaxteco.

4.Nueva hipótesis lingüística de Ixcuiname

Ahora bien, durante mi búsqueda en los diversos Vocabularios huaxtecos, encontré un dato que me pareció de fundamental importancia. Muy posiblemente la partícula cuina no provenga de cuynim “algodón”, sino de la raíz cuy, de la cual derivan palabras tales como cu[y] il  (Kwi´il) “flechador” o “arquero” y el verbo cuynal “flechar” o “apedrear”, y que conjugado en pretérito es cuynenec. (Tapia Zenteno 1985: 104).

Lo anterior me remitió de manera directa al pasaje referido del Códice Chimalpopoca, que relata la llegada a Tula de las Ixcuiname,  quienes iban procedentes de la Huaxteca para implantar el tlacacaliliztli,  “sacrificio de hombres por flechamiento”, que era un rito sangriento de fertilidad. Según la crónica, el acontecimiento sucedió de la forma siguiente:

Concluí que la traducción de la voz Ixcuiname sería “Las Flechadoras”

“Ya vamos a Tollan; seguramente llegaremos a la tierra y haremos la fiesta; hasta ahora nunca ha habido flechamiento y nosotras vamos a iniciarlo; nosotras os flecharemos. Después que lo oyeron sus cautivos (huaxtecas), se afligieron y echaron a llorar. Ahí empezó este flechamiento (tlacacaliliztli), con que se celebraba la fiesta de las Ixcuiname, cuando se decía (el mes) Izcalli.” (Códice Chimalpopoca 1945:13)

Se observa que la principal función de las Ixcuiname dentro del ritual, sería el flechamiento de hombres. Es decir, la fuente pone de relieve, antes que cualquier otro de sus atributos, el papel que juegan las diosas como flechadoras, incluso como las inauguradoras del sacrificio por flechamiento.

En este contexto, me inclino a pensar que el significado etimológico de Ixcuiname alude más al vocablo huaxteco cuynal “flechar” que a cuynim “algodón”. Así pues, haciendo un análisis de la estructura del término,  ix es un prefijo marcador de “femenino”, que no se traduce como “mujer” o “señora”; como quedó dicho cuynal significa “flechar” y, por último, el sufijo –me es un pluralizador del idioma náhuatl. De esa manera, una traducción alternativa para la voz Ixcuiname sería “Las que flechan” o, en una interpretación todavía más libre, “Las Flechadoras”.

Ángela Ochoa no descarta esta posibilidad, aún cuando gramaticalmente el prefijo ix como marcador de femenino, no se agrega a verbos sino a nombres. Sin embargo, no parece remoto que la etimología de la voz tenga una mayor cercanía con el “flechamiento”, que con el “algodón”.

La investigadora Angélica Baena Ramírez, en un reciente estudio menciona que la traducción aquí planteada es plausible y apunta:

Aunque muchos autores han seguido con entusiasmo la propuesta de Sullivan, .. considero que la persistente aparición iconográfica de elementos de algodón, más que indicarnos que sea la diosa patronal de las tejedoras, podría estar haciendo referencia a que ella es, como deidad lunar, la diosa del tiempo, la que “hila” los destinos… [6]

Por su parte, Rafael Tena, en su Catálogo de Dioses [7] define Ixcuiname como “las que toman varios rostros”,  pero alternativamente menciona la traducción que aquí se ha dado del vocablo como “Flechadoras”.

Por otro lado, existe evidencia arqueológica de la Huaxteca que podría convalidar tal planteamiento. En efecto, los materiales arqueológicos de esa área cultural que nos permiten ver a Tlazoltéotol-Ixcuina, la muestran como “Diosa Flechadora”, no como “Diosa Algodonera”.

Al respecto, cabe destacar la presencia de la deidad en el pectoral de concha que fue objeto de estudio por parte de Hermann Beyer en 1933 (Ibid), así como el mural huaxteco de Tamuín, S.L.P., estudiado por Wilfrido Du Solier en 1946.[8] (Ver figuras 1 y 2)

En ambos casos, la diosa aparece con características iconográficas que nos recuerdan las imágenes más conocidas de Tlazoltéotl-Ixcuina registradas por los códices de otras áreas mesoamericanas. Sin embargo, en los materiales huaxtecos, que posiblemente datan del Posclásico temprano, la diosa es representada con un yelmo en forma de calavera, en lugar de husos de algodón ensartados en el tocado.

La calavera en la cabeza representa el inframundo, lo que patentiza su carácter de diosa madre de la tierra y de la fertilidad. A su vez, en ambas imágenes la diosa aparece armada con flechas, por lo que queda relacionada al sacrifico humano, específicamente con el de flechamiento.

De esa forma, las representaciones conocidas de la deidad en la Huaxteca la muestran como diosa flechadora que participa, de acuerdo a la interpretación que se le ha dado a la escena del pectoral, en mitos de creación en compañía del dios Mixcoatl, también asociado al flechamiento y al sacrificio humano.

En este contexto, Johannes Neurath [9] señala la importancia del tlacacaliliztli en la Huaxteca e incluso postula la probabilidad de que algunos de los rasgos del ritual del flechamiento, hayan sido adoptados por las sociedades indígenas del sureste de Norteamérica, durante el periodo Posclásico.

Finalmente, la nueva hipótesis lingüística del significado de Ixcuiname como “Las Flechadoras”, en forma alguna elimina el simbolismo de Tlazoltéotl –Ixcuina como deidad relacionada al algodón, al hilado y al tejido. De hecho, la naturaleza cuádruple de la diosa, guardaba una estrecha vinculación con esa fibra vegetal y con los distintos procesos de manufactura de prendas de algodón.

NOTAS

[1] Las conclusiones aquí presentadas fueron originalmente expuestas en mi Tesis de Licenciatura  en Arqueología titulada: Tlazoltéotl-Ixcuina. Un caso de sincretismo en la religión mexica. México, ENAH, 1997. Este artículo es una versión actualizada de esa primera aproximación.

[2] STAUB, Walter. Zur Kenntins der indianischen Orstnamen in der Huaxteca. (Ost-Méxiko). Zeitsschrift der Gesellschaft fur Erdunke,   Berlin, 1924, p. 228.

[3] BEYER, Hermann. “Conchas ornamentadas, en juegos, de la Huasteca”. México, Sociedad Alemana Mexicanista, 1969. Este texto es una traducción al español de un artículo aparecido en 1933, editado por Tulane University of Lousiana, New Orleans. Dep. of Middle American Research.

[4] SOUSTELLE, Jacques. El Universo de los aztecas. México. FCE., 1982. Este volumen reúne cinco artículos escritos en diversas épocas. El texto donde Soustelle menciona que ix-cuynin significa “algodón”, es el número V: “El pensamiento cosmológico de los antiguos mexicanos (Representación del mundo y del espacio)” pp. 93-175, que compendia una serie de conferencias dictadas en el Colegio de Francia en 1939.

[5] Al respecto, Katarzyna Mikulska, en su texto, “Tlazoltéotl, una diosa del maguey.” (Anales de Antropología, Vol.35, pp.91-123, 2001.) refiere que: “El nombre de Ixcuina efectivamente puede ser una palabra huaxteca, pues se explica muy bien del idioma huaxteco: ixal –dice el marido a su mujer–,  ixam significa hermana–,  cuynim–en huaxteco significa algodón (Tapia Zenteno, 1985: 108). Así, el nombre de Ixcuina podría significar “ella-algodón”, “hermana-algodón” o “mujer de algodón.” (pp: 95-96)

[6] BAENA RAMIREZ, Angélica. “Tlazoltéotl, diosa mexica de la medicina”, en Síntesis Social. Revista Estudiantil de Investigaciones Histórico-Sociales, México, UNAM, Año, 1, No. 1, 2010, Pág. 5.

[7] TENA, Rafael. La Religión Mexica. Catálogo de Dioses, Edición Especial de la Revista Arqueología Mexicana, No.30. México, 2009. Pág. 67.

[8] DU SOLIER, Wilfrido. “Primer fresco mural huasteco”, en Cuadernos Americanos. Año V, Núm. 6, Vol. XX, México, Editorial Cultura, 1946.

[9] NEURATH, Johannes. “El llamado complejo ceremonial del sureste y los posibles contactos entre Mesoamérica y la cuenca del Mississippi” en Estudios de Cultura Náhuatl, Vol. 24. México, UNAM- IIH, 1994. Págs. 316-350.

 

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TENA, Rafael. La religión mexica. México, INAH, 1993. (Colección Divulgación)

TENA, Rafael. La Religión Mexica. Catálogo de Dioses, Edición Especial de la Revista Arqueología Mexicana, No.30. México, 2009.

 *SEMBLANZA DEL AUTOR

Ricardo Rincón Huarota. (Ciudad de México, 7 de noviembre de 1963). Arqueólogo especializado en religión prehispánica. Escritor. Ganador del Premio Nacional de Ensayo sobre la Huaxteca (2016), con la obra Presencia de Tlazoltéotl-Ixcuina en la Huaxteca prehispánica, organizado por el Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes y la Secretaría de Cultura Federal. Ha sido investigador en el Instituto Nacional de Antropología e Historia. Desde julio de 2016 forma parte de la Enciclopedia de la Literatura en México, auspiciada por la Secretaría de Cultura Federal. Autor de diversos artículos especializados entre los que se cuentan: Algunas reflexiones sobre la arqueología y la etnohistoria de Sonora (1992) y Estudio comparativo entre las garantías de seguridad jurídica actuales y la normatividad del Derecho azteca (UNAM-IIJ, 1993). De 1989 a 1994 fue colaborador y coordinador de diversas publicaciones del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, entre las que se cuentan: Nuestra Constitución (1991); Diccionario Histórico y Biográfico de la Revolución Mexicana (1991); Las mujeres en la Revolución Mexicana (Coordinador, 1992); Ricardo Flores Magón. Programa del Partido Liberal y Manifiesto a la Nación (1992). Entre 1998 y 2008 coordinó el Programa de Recorridos Turístico-Culturales de la Ciudad de México, del Gobierno del Distrito Federal. En 2009 incursionó como articulista en las revistas de gastronomía Soy Chef y elgourmet.com. En esta última fue autor de la Columna Bicentenario (2010), que abordó temas de gastronomía y su vinculación con la Independencia y la Revolución. Su cuento Calaveritas de azúcar fue uno de los ganadores del concurso “Escribe un cuento de terror”, convocado en 2012 por la editorial Random House y El mecanismo del miedo. En 2014 el jurado del Concurso “Cuentos de futbol”, lo seleccionó como uno de los ganadores con el relato corto de terror El campeón, antologado en el libro Cuéntame un gol. Cuentos de Futbol, (España, Verbum, 2014) presentado por el autor en mayo de 2014 en Madrid. Dicha antología fue presentada el 5 de diciembre de 2014, en el marco de la FIL de Guadalajara.

A finales de 2014, el relato Agua salada y tierra de panteón fue publicado en la antología Necrópolia. Horror en Día de Muertos (Ed. independiente). Su interés por el patrimonio cultural de la Ciudad de México y la literatura fantástica, lo motivó a escribir Dieciséis Fantasmas. Cuentos de terror de las 16 Delegaciones del Distrito Federal, coedición entre Rosa María Porrúa Ediciones (México, 2015) y Editorial Verbum (España, 2015) Dicho libro fue presentado en el marco de la FIL del Zócalo en octubre de 2015 y en la FIL Guadalajara en diciembre de ese mismo año. En noviembre de 2015, fue uno de los miembros del Jurado del concurso internacional de relato de terror “Cuentos de Fantasmas”, convocado por la Editorial Verbum, y que dio como resultado la antología Palabras en la Niebla. 20 cuentos de fantasmas. (España, Verbum, 2016). En octubre de 2016 presentó Presencia de Tlazoltéotl Ixcuina en la Huaxteca prehispánica, obra ganadora del Premio Nacional de Ensayo sobre la Huaxteca, en el marco de la FIL del Zócalo, y en diciembre del mismo año la citada obra se presentó en la FIL Guadalajara. Actualmente colabora en el periódico virtual GLOBEDIA.

Los materiales arqueológicos de la Huaxteca nos permiten ver a Tlazoltéotol-Ixcuina, como “Diosa Flechadora”, no como “Diosa Algodonera”


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